Evelyne Bissone Jeufroy
Coach - Grafóloga - Psicóloga - Psicogenealogía
Evelyne Bissone Jeufroy
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Entrevista "Acrópolis " - Evelyne Bissone Jeufroy - Coach, Psicogenealogía, Grafóloga, Psicóloga

Idioma   Francés

Novedades :

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« No son las cosas en sí mismas las que estorban, sino las opiniones que tenemos de ellas »
Epicteto


« Lo que menos percibe el pez es el agua de su pecera »
Tratado del Samurai , siglo XVII. Kagakure de Jocho Yamamoto


Entrevista con Evelyne Bissone Jeufroy*

Descubrir nuevos recursos a través del coaching por Marie-Agnès Lambert.


Evelyne Bissone Jeufroy
Evelyne Bissone Jeufroy
Acropolis: ¿En qué consiste el trabajo de "coaching"?
E. B. J.: Acompaño individualmente a personas que quieren aumentar su eficacia y optimizar sus logros humanos y profesionales. El trabajo consiste en guiarlos de un “estado presente” a un “estado deseado”.

A: ¿Cómo trabaja usted con las personas que acompaña?
E. B. J.: En el coaching, lo más importante es la relación de confianza entre el coach y su cliente, y esto es indispensable, transformador y enriquecedor en el proceso, mucho más que la experiencia y los saberes del coach.

El coach no provee consejos ni soluciones ni es intervencionista. Pero sí va abriendo espacios donde la persona tiene la posibilidad de ver nuevas alternativas. Después, es la persona la que debe poner en acción aquello que ha trabajado y descubierto en cada sesión.

A: ¿Cuál es el rol del coach?
E. B. J.: El coach es un guía y un acompañante. Al empezar no tenemos idea de las soluciones que la persona va a encontrar. El coaching aporta esa visión exterior de un observador diferente. Es emocionante ver a la persona abrirse, descubrir nuevos talentos, encontrar soluciones para mejorar su comunicación, organizarse, y para alcanzar metas y objetivos para mejorar su comunicación, organizarse y alcanzar metas y objetivos.

A: ¿Qué son las "creencias limitantes"?
E. B. J.: Son creencias tales como "este trabajo no es decente", "es difícil hacer amigos o encontrar trabajo a partir de los 50 años"... En general están basadas sobre nuestra educación o una experiencia traumatizante o recurrente.

A: ¿Puede usted dar ejemplos de creencias que ayudan?
E. B. J.: Sí, una frase de Voltaire que uso desde la infancia. "No hay mal que por bien no venga", o la de Nietzsche: "todo aquello que no nos destruye nos hace más fuertes" o la de San Agustín: "Hay que cuidar el cuerpo para que el alma esté a gusto".

Trabajo mucho sobre el concepto inglés de "hardiness", la capacidad de mantener firmemente los límites a las demandas de los otros sobre sí mismo. Esto se dirige sobre todo a las mujeres, que han sido educadas par complacer al entorno.

A: ¿Cuáles son las técnicas que emplea en el coaching?
E. B. J.: Utilizo muchas herramientas, generalmente protocolos de N. L. P. (programación neuro-lingüística) y juegos de rol. A veces tests de personalidad, análisis grafológicos, o mis conocimientos de vínculos trasgeneracionales transmitidos por Anne Ancelin Schützenberger.

A: ¿Cuánto tiempo dura el coaching?
E. B. J.: Lo que buscamos a través del coaching es la autonomía de la persona y trabajar sobre situaciones concretas. Cuando el coaching es eficaz y la persona está dispuesta al cambio, puede ir muy rápido. El trabajo dura de diez a veinte sesiones, pero puede ser más rápido. Hay entrenamientos más puntuales todavía que se pueden hacer en dos o tres veces. Es el caso, por ejemplo, de un hombre de 36 años, casado, con tres hijos, que no encontraba trabajo desde hacía un año. Cinco sesiones más tarde halló un trabajo que le convenía. Si el problema es más agudo puedo derivar a la persona a un tratamiento psicológico, a un médico o a la persona más adecuada a su problemática.

A: ¿Cómo reaccionan las personas hacia el final del trabajo de coaching?
E. B. J.: Se sorprenden de aquello que encuentran. Descubren nuevos recursos y objetivos. Aprenden a negociar, liderar, resolver desafíos, a integrarse, planificar, a tener confianza en sí, a conocerse mucho mejor, y sobre todo mejorar sus relaciones interpersonales con todo su entorno.

Todo cambia y debemos permanecer abiertos a nuevas posibilidades, para ser efectivos en nuestra vida personal y profesional.

* publicada en la revista ACROPOLIS, noviembre-diciembre de 2006